DE MAYOR QUIERO SER... COLUMNISTA DE TV
|
Hola, ya estoy de vuelta en España y de vuelta en el trabajo
para preparar Australia y Malasia. Independientemente de la reacción
que ha provocado el arranque del mundial con el dominio de Ferrari y la
brillante victoria de Fernando Alonso, el debate ahora mismo está en el pobre
espectáculo que se vio en la carrera. Es cierto que para todos nosotros
el hecho de tener a un español luchando por la victoria desde el
principio nos hizo ver la carrera mucho más atractiva, pero para
directores de equipo, pilotos y operadores de televisión el
espectáculo fue poco brillante. Ross Brawn, Nick Fry, David
Coulthard... la sucesión de voces que critican el resultado de la
aplicación de las nuevas normas va creciendo. La mayoría sugiere que
habría que hacer obligatoria una segunda parada para dar más emoción o
decirle a Bridgestone que el compuesto de las ruedas option, las más blandas, tenga un gran salto real con respecto de las prime,
que haya más riesgo, más incertidumbre. Bernie Ecclestone ha recomentado a todos que tengan calma. Que esperemos hasta que termine el
Gran Premio de China para decidir si hay que cambiar algo.
A mi llegada a España me encuentro con algo que nunca cambia. Hay una
periodista que escribe en la sección de televisión del Mundo Deportivo
con la que me divierto mucho. Yo cuando sea mayor quiero ser columnista
de televisión. Es la única sección de un periódico donde se dice lo que
a uno le viene en gana. No hace falta estar muy documentado ni tener
grandes conocimientos, tu ves la tele y das tu opinión. Creo
que esta chica tiene obsesión conmigo porque he sido ya
protagonista muchas veces de sus columnas, y eso es bueno porque como
dice el dicho popular es importante que hablen de uno aunque sea mal.
Hoy ha vuelto a hacerlo. Ha hecho un "brillante" análisis de la
retransmisión de La Sexta en Bahrein. Sin embargo en el comienzo de su
columna se decide a arrancar con la entrevista exclusiva que le hicimos
a Fernando en Maranello. La única entrevista que se ha concedido a una
televisión dentro del lugar donde se montan los coches, en medio del
trajín de mecánicos e ingenieros. Para esta columnista la entrevista
fue lo siguiente y transcribo textualmente:
"... volvimos a la entrevista del periodista ensimismado ante su ídolo.
Poca actitud periodística y demasiada devoción. Eso sí, sentados muy
informales para evidenciar el coleguismo. ¡Qué guay Lobato! ¡Sentados
encima de una mesa! ¡Qué moderno y atrevido!".
Lo siento, no soy capaz de interpretar qué se esconde detrás de sus
palabras. Quizá un psicoanalista pudiese llegar a la raíz del problema:
no le cae bien Fernando, no le caigo bien yo, envidia, celos
profesionales... No sé.
A partir de ahí gracias a su larga experiencia al analizar programas de
televisión disecciona con gran habilidad analítica el previo que
emitimos:
"Sobre la previa, solvencia: videos cortos, ritmo, Nira Juanco ejecutó
perfectamente el papel de periodista guapa reservado a las mujeres e
información por un tubo".
¿Vídeos cortos? Yo creo que no nos vio. Hicimos vídeos con Jaime Alguersuari,
con Pedro de la Rosa, con Jenson Button y Lewis Hamilton o de Ferrari que rondaban los cuatro minutos. Sobre
lo de Nira... no tengo ni idea de lo que ha querido decir. ¿Ahora los
periodistas tenemos una nueva forma de clasificación: periodista
politico, periodista deportivo, periodista guapa...? Yo debo estar en
el grupo de periodistas feos. No, en el de los calvos, o quizá... A ver
si voy a estar en el de los flaquitos.
Luego ya pasa a analizar la carrera. Ahí sí he de decir que esta
querida columnista estudia, observa, profundiza y razona con gran
profesionalidad la complejidad de una retransmisión de televisión y
escribe lo siguiente:
"Llegó la carrera y me propuse un ejercicio: contar las veces que
Lobato pronunciaba el nombre del piloto asturiano. Y me volví loca.
Conté hasta 63 veces el nombre de Fernando y me desconté hacia el final
de la carrera. Fernando Alonso lo dijo unas 17 veces y Alonso en unas 8
ocasiones. La frecuencia fue irregular, pero hubo algún minuto en que
llegó a pronunciar su nombre 7 veces. Al volver de la primera y segunda
publicidad tardó 15 segundos en nombrar a Fernando, 16 segundos al
volver de la tercera y 25 segundos al regresar del cuarto corte
publicitario".
Me parto. Esta chica tiene un problema que debería hacérselo ver. ¿De
verdad que la pagan por contar? Pues podría empezar ahora mismo a
hacerlo con las veces que aparece el nombre de Messi, Lionel, Lionel
Messi, Leo en su periódico. Lo siento yo no lo he hecho porque tengo
cosas más importantes que hacer. Sí he perdido el tiempo contando las
veces que ella me ha nombrado en su columna: ocho. Joer, si en un
texto que no debe tener más de mil caracteres me nombra ocho veces ¿le
sorprende que en una retransmisión de hora y media nombre yo 63 veces a
Alonso? Por cierto ella tarda una línea y media en escribir mi nombre y lo hace
de forma irregular porque en el cuarto párrafo lo hace dos veces en
seis líneas...
¡Ah! por cierto no sé si se dio cuenta (claro la pobre estaba contando)
que Fernando — !huy perdón que le nombro sin querer!—, quiero decir el
piloto asturiano ganó la carrera y estuvo segundo desde la primera
vuelta. No sé si sabe lo importante que es que un deportista español —¡huy perdón, asturiano!—, haya debutado en Ferrari con una victoria. No sé
si sabe que es el quinto en toda la historia en hacerlo en la primera
carrera con este equipo, ni si se habrá entretenido en buscar que
gracias a esa victoria (él) está entre los diez primeros de toda la
historia con mayor número de triunfos. No, ella no se dio cuenta,
estaba contando.
Luego sigue:
"Durante la carrera, Lobato llegó a hablar directamente a Fernando cómo
si éste pudiera escucharlo: ¡No hace falta que arriesguemos
Fernando!...".
Bueno creo que no hay nada malo en hablar directamente con él. De
hecho esta pitagórica columnista también me habla a mí directamente en su columna, como ya vimos antes: "¡Qué guay Lobato...".
Utilizando otra vez los dichos populares sólo puedo usar uno que
viene muy bien al caso: "Ladran, luego cabalgamos". De todas formas
cuando sea mayor, insisto, quiero ser columnista de televisión.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|