No os pude escribir ayer porque el día fue muy ajetreado. Llegamos a Milán a la una de la tarde y teníamos una agenda muy apretada. Dejamos las maletas en el hotel, nos fuimos a Monza, saludamos al equipo técnico, cogimos las cámaras. charlamos un rato con algunos colegas sobre la posibilidad de que Ferrari anuncie aquí el fichaje de Fernando... y nos fuimos a Módena. Teníamos una cita allí con Anton Stipinovich, un antiguo ingeniero de electrónica de Michael Schumacher en Ferrari, de Hakkinen en Mclaren... un tipo increíble que ha ganado más títulos que Michael, 12.
Stipinovich fue el alma máter del diseño de los principales simuladores de F1, además de ser el cerebro que lograba sacarle partido a la electrónica y hacer que el coche de Schumi tuviese una salida brutal en las parrillas o el que conseguía arañar décimas con el sistema de control de tracción más avanzado y vanguardista. Ahora ya no hay casi electrónica en la F1 y la que queda es exactamente igual para todos por lo que Anton decidió hace una año montar un simulador de Fórmula 1 privado.
Cuando mi amigo Flavio Massi (fotógrafo free lance) y Víctor Seara me hablaron de la posibilidad de probar un simulador me imaginé una especie de Play Station mejorada. Cuando ayer llegué a Módena y subí al piso donde en teoría estaba pensé que iba a ser algo muy cutre. Al verlo me quedé alucinado y al subir al coche sencillamente boquiabierto. En una sala oscura con una pantalla semicircular había un chasis de coche de la A1 Series. Me senté, me pusieron los cinturones, me explicaron cómo funcionaba el volante, palancas de embrague, cambio arriba, cambio abajo, limitador de velocidad del pit lante, leds de revoluciones, temperatura de frenos, de neumáticos... Me dieron tanta información que cuando arrancaron el coche y me vi saliendo del garaje la sensación era absolutamente real. Estaba sentado de verdad en un monoplaza. Me dieron la orden de salir y el coche se movía. No sólo en ese universo virtual, se movía físicamente. Cuando quité el limitador y aceleré a fondo la sensación parecía real, al pisar el piano de la primera variante vibraba y saltaba de verdad y al hacer mi primer trompo en la primera frenada de Lesmo la sensación fue que me iba a hacer daño, pero no fue así.
Nira, Víctor y los dos cámaras, Marcelo y Alvaro, también lo probaron. Acabamos todos con la boca abierta. El domingo podréis ver el reportaje en nuestro previo. Según me contó Anton por ese simulador han pasado hasta ahora 124 pilotos profesionales, simplemente para ganar experiencia porque con él se puede simular todo: un F1, un GP2, un F3... se pueden simular gomas nuevas, viejas, duras, blandas, más ala, menos ala, un coche subvirador, sobrevirador... lo que quieras. El único problema, el único peligro, es que el volante te puede partir un dedo porque cuando trompeas o te estrellas hace exactamente lo mismo que cuando se estrella un coche de verdad. Bueno un poco menos porque le han puesto una limitación para que en caso de accidente grande si el volante encuentra una resistencia física (una mano) se pare en un momento determinado. Sin embargo puedes llegar a romperte la mano. Una jornada entera en el simulador cuesta alrededor de 6.000 euros, pero en un mundo como la F1 en el que no se pueden hacer kilómetros la simulación es una gran ayuda. Eso sí ninguno fue capaz de dar más de una vuelta sin cometer un error. Bueno excepto Víctor, que cuando llegamos a Módena llevaba ya tres horas entrenándose.
Después del simulador fuimos a Maranello. Había mucho movimiento porque la gente del Banco Santander andaba por allí, me imagino que preparando la gran presentación que van a hacer hoy en Monza. En principio se trata de la presentación del patrocinio que el Santander comenzará en 2010 con Ferrari, pero por aquí mucha gente cree que puede ser algo más y que quizá hoy mismo o mañana se anuncie lo de Fernando Alonso. Insisto, puede ser o no. Todo depende de Ferrari y de algunos detalles más que decidirán si se hace oficial. Vuelvo a repetir lo que dije hace días: el plan era anunciarlo el 7 o el 8 de septiembre, pero por distintos motivos se ha retrasado. ¿Hasta cuándo? Ya veremos.
Después nos fuimos a cenar al Restaurante Montana, una especie de refugio ferrarista. Allí puedes encontrar monos, morros, alerones, ruedas, cascos, autógrafos de toda la historia del equipo... Por sus mesas han pasado todos: Enzo Ferrari, Alberto Ascari, Niki Lauda, Clay Regazzoni, Gilles Villeneuve, Michelle Alboreto. Todos los pilotos de Ferrari. Y las fotos de Rubens Barrichello, Felipe Massa y Michael Schumacher con la cocinera son innumerables. Por cierto justo cuando entrábamos nosotros salían Luca Badoer y Kimi Raikkonen. Nos comentaron que Fernando Alonso no ha estado todavía, pero que esperan verle muy pronto. Todo el mundo en Italia está como loco por ver a Fernando vestido de rojo. Os dejo, me voy al paddock. Hoy el día va a ser muy intenso.
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